¡Buena carrera! ¡Suerte!,
son saludos de amigos. Comienza la cuenta atrás, una vez más y ya van unas
cuantas. Busco la mirada cómplice de algún compañero, una sonrisa nerviosa que
regresa de vuelta. El olor a réflex, atletas que no paran de agitarse, algún
grito de adrenalina, el bramido del speaker dando las últimas instrucciones. Respiro
lenta y muy profundamente, es una carrera más, sé que no me espera ninguna
medalla, no de las que se tocan, pero ahí estoy dispuesto a intentarlo, a
buscar el límite de mis piernas, a poner a cien el corazón. Respiro profundo
nuevamente e intento no pensar, quiero atrapar el momento, me encanta, estoy
abducido totalmente, reboso mil sensaciones, creo que a esto le llaman
felicidad, ¿que hice en otro tiempo?, ¿es que tuve alguna vez otra vida en
donde no corría? Difícil de expresar y entender para alguien que no lo sienta,
pero como explicar lo que es el amor a quien no ama. ¡Boom!, es el pistoletazo que
anuncia el inicio. En un instante ya estoy tratando de esquivar a corredores,
en concentrarme en mi ritmo. Da igual tantos consejos recibidos, es imposible
aguantar tanto ímpetu, tanta energía retenida, voy a tope desde inicio
sorteando a uno y otro lado. Esos primeros kilómetros son siempre un arrebato,
un canto de rebeldía. La mente murmulla "sé más conservador”, pero ya no
escucho, ahora soy un salvaje que huye, me siento poderoso y saboreo, vaya si
saboreo esos momentos. Seguramente luego tocará bajar el ritmo, empezará el
cansancio hacer mella y con ello aparecerán las dudas, la mente rechinando
"saliste muy rápido", "no aguantaras", pero siempre suele
ser peor, porque también llega el sufrimiento, las piernas protestan, y las fuerzas
poco a poco se esfuman, y ella se hace fuerte ahí, la mente siempre
cuchicheando, siempre invitándote a abandonar, "si hay muchas
carreras", "tú no tienes edad para estas cosas", "afloja que no vas a ninguna
parte", y es entonces exhausto y sin fuerzas donde aparece la
"bendita suerte", las múltiples horas de entreno (gracias Alberto)
"gozadas" hombro a hombro con mis magníficos compis. Y como bien dice
Noe “sé que no corro solo”, me empujan todos y cada uno de ellos. ¡No voy a
detenerme de ninguna de las maneras! Lucho con el cansancio e intento ahogar a
la serpiente susurrante, y repito en silencio una y otra vez mi fiel mantra:
Soy tierra en cada
zancada, soy agua en cada gota de sudor, soy aire en cada aliento que tomo, soy
fuego en cada pulso del corazón……….
Cruzo la meta empapado en
sudor, buscando recobrar el aliento,
poco a poco van mermando los latidos, una vez más he vuelto victorioso de la batalla, y me siento en calma, en paz, me siento libre.
Es hora de felicitar a los demás compañeros, habrá más batallas que conquistar,
sin duda, pero está toca celebrarla. Gracias
chicos,... por compartir,... por estar ahí. Gracias CAS por este mi primer año,...juntos.
