viernes, 23 de septiembre de 2016

La Carrera de la Mujer por Elena Pereira

Después de un año y medio corriendo irregularmente y yendo a muy pocas carreras, todo por circunstancias de la vida, decido apuntarme a un grupo de entreno los martes y jueves en el INEF. Ese grupo que veía entrenar el año pasado cuando llevaba a mi hijo Edu a la piscina. Todo el año sintiendo envidia por no poder estar ahí y por fin conseguí apuntarme!. Llevando dos semanas de entreno y ya se presenta la primera carrera.
Quedamos como siempre un poco antes para hacernos la indispensable foto de equipo y calentar.
Muchas caras desconocidas pero muchas otras conocidas. Especial mención a mi prima CRIS BERNARDEZ, con la que, gracias al running y al CAS, me he vuelto a reencontrar y vuelvo a sentir su cariño y cercanía. Y, por supuesto, a mis entrenadoras MARIA LUISA y RAQUEL. A MARIA LUISA le debo tantas cosas que no me llega el espacio para narrar pero, sobre todo, le debo el gusto por correr. Nunca me imaginé sentir necesidad por hacerlo. Y RAQUEL es para mí un ejemplo de que, con constancia y voluntad, se consigue todo.
Nos ponemos en el primer cajón por indicación de nuestras entrenadoras y, justo antes de salir, Bego me ayuda a atarme el lazo azul a la camiseta y me confiesa, en bajito, que hacía 6 meses que se había muerto su madre de cáncer. Nos abrazamos y nos damos fuerza y ánimo.
El circuito me resulta muy conocido puesto que, hasta ahora, entrenaba siempre por allí., así que no estoy nada nerviosa.
Intento darlo todo. Nos vamos cruzando con nuestras compis campeonas, Noe, Raquel, Lina, Mª Luisa, etc…, y a cada cual les grito un Animo!. También me emociono durante el recorrido, por los ánimos que brotan de un lado y otro de la carretera, de tantas y tantas mujeres que  no  conocemos de nada y de las que sientes su calor. Todas campeonas!.

Se acerca la meta y aprieto el ritmo y, como siempre, me acuerdo de las palabras de María Luisa, sonrisa para la foto!!. Y es cuando veo a BEGO y digo: a por ella!. La alcanzo, nos cogemos del brazo y es en ese momento  cuando, levantando el brazo, las dos nos unimos en el pensamiento de: “va por ti, MAMA!” Por su MAMA. Por la de todos las que no están. Gracias Bego por dejarme compartir contigo ese momento tan emotivo para ti. No lo olvidaré!