Quizá pueda parecer inconsciencia, algo de locura… qué se
yo, pero a mitad del entreno con Kader, Mario y Fernando, (qué grandes!),
decido alargar las tiradas e intentar correr la C42.
Me encuentro fuerte, he
hecho buenos tiempos en Behobia, Ros y C21 y me digo…por que no!
Técnica, series eternas (éstas merecen capítulo aparte por
aquello de Suave-Fuerte, que se convertían en Fuerte-Muy fuerte), duros
fartleks, y muchos km en las piernas nos pasan factura en forma de lesiones,
sobrecargas, etc, que vamos sobrellevando bien en la mayoría de los casos.
En el colmo de las desgracias, un estornudo en casa me
provoca una hernia inguinal que me hace temer por mi participación. Ante mi
pregunta al cirujano, éste se ríe y me contesta “si va a servir de algo lo que
me diga”. Evidentemente, no.
Así las cosas, con pocos nervios a causa del trabajo bien
hecho, nos plantamos en línea de salida, con las ideas claras para la carrera.
Salir tranquilos para hacer 3,30 , detrás de Jesús, liebre de ese tiempo, y
cogerlo más adelante. Montse no para de animarnos y darnos consejos, y nos hace
más amenos éstos primeros km. También Toño nos acompaña un rato después de
acabar su 10K y nos da unas pautas que son bienvenidas. Gracias a ambos y
enhorabuena por tu tercer puesto.
Cuando Montse se va, poco a poco el ritmo de crucero se ha
ido incrementando, y Oscar, que está fuerte, se empieza a escapar. Estoy a
punto de ir tras él, pues yo también me encuentro bien, pero la razón domina y
me quedo en el grupo con Miguel y Jacinto, y a ratos Carlos al que veo
inconstante .
Cómo dato posterior, la primera media la hago en 1 46 11, y
la segunda en 1 44 51.
En el 30, y esperando que aparezca el del mazo en cualquier
momento, Oscar ya va alejado aunque a la vista, me encuentro bien, con el
gemelo derecho algo cargado pero nada grave, y las molestias de la ingle que no
me permite alargar algo más la zancada. Aquí me doy cuenta que no estamos
juntos, he estirado el grupillo, y decido seguir al ritmo de 4,45-4,50 e
intentar coger a Jesús. Paso bastante gente pero en la última vuelta a Oza,
tengo un pequeño bajón de rendimiento que coincide con un viento ligero de cara
que me hace sufrir un poco más, pero sorprendentemente voy muy bien de cabeza,
oigo los ánimos de la gente, de los nuestros, he bajado a algo más de 5, nada
grave, y el último me lo soplo a 4,44, entrando en María Pita con un subidón de
mil pares de narices.
Doy la mano a dos niños y alguien del club me grita:
"esprinta Félix”… le hago caso,
adelanto al compañero que llevo delante, y doy rienda suelta a mi alegría,
antes, durante y después de la entrada a meta. Pido disculpas por lo que haya hecho,
lo cual no recuerdo; me encuentro satisfecho, feliz, agradecido… Me acuerdo de
mi Marisol, que ha aguantado estoicamente mis ausencias, mis dolores, mis…
Me abrazo a mis compis, con los que he disfrutado y sufrido
tantas semanas. Soy….somos maratonianos…los “africanos blancos” lo hemos
conseguido… y yo, a los 53. Ahí queda eso!
Gracias a todos, entrenadores, compañeros, amigos,
conocidos, los que os quedasteis a animar. Ha sido increíble, tal y cómo los
veteranos de la distancia contabais.
Volveremos

