¿Es posible preparar una maratón en un mes? ¿E intentar
hacerlo en 3 horas?. Esas dos preguntas
me las venía haciendo en el último mes; a la primera tenía menos dudas teniendo
en cuenta el tiempo que llevo corriendo y lo tozudo que soy, pero la segunda ya
era otra historia como quedó después demostrado.
Entrenamiento previo
Todo empieza un domingo 19 de marzo, mis compañeros de Club
Alberto y Jesús habían quedado para hacer la tirada que les correspondía de 30
km de cara al Maratón, hablo con ellos para acompañarlos con intención de hacer
20 kilómetros, al final en vez de los 20 que tenía intención de hacer acabamos
haciendo los tres 28 kilómetros. Al finalizar el entreno empiezan a decirme que
si fui capaz de hacer ese entreno que porque no me apunto al maratón, la idea
ya llevaba tiempo rondándome la cabeza, así que tras poco insistirme (poca
falta hace que me insistan) decido apuntarme. Hablo con Alberto de qué
expectativas tiene y le pido que me prepare un entrenamiento intensivo de un mes
para tratar de ir juntos (para ser mi primer maratón prefiero hacerlo
acompañado) ya que no tengo ni idea de qué tipo de entrenamiento tengo que
hacer.
Día de la carrera
Pistoletazo y salimos, Alberto y yo tenemos intención de ir
con la liebre de 3 horas, me coloco los primeros kilómetros en todo momento por
detrás de él, los kilómetros empiezan a caer. Pronto me doy cuenta que la
liebre va demasiado rápido, todos los kilómetros van casi rozando los 4 minutos
incluso varios por debajo, se lo comento a Alberto pero me dice que es mejor
hacer los primeros más rápidos y que ya tendremos tiempo de aminorar, mi cabeza
me dice que ese ritmo me va a ser imposible de seguir, por momentos pienso en
dejarlo marchar y coger yo mi propio ritmo, decido seguir juntos, primeros 10
kilómetros 41.02, este ritmo va ser imposible de aguantar…, llegado a un punto
(no recuerdo que kilometro sería) Alberto recapacita y decidimos dejar que se
marche la liebre, pasamos la primera vuelta en 1 hora (vamos según lo previsto
para hacer las 3 horas pero yo sé que no voy a ser capaz de aguantar así otras
dos), empezamos la segunda vuelta y ya vamos los dos solos, empezamos a
encontrar compañeros de club animando tanto los que no han corrido como los que
han hecho los 10 k y que ya han terminado (como se agradecen los ánimos), llega
el primer problema; cuando estamos terminando el tramo de Oza Alberto empieza a
reducir el ritmo, empieza a pasar por problemas, reduzco el ritmo e intento
animarlo, tras varios intentos para que no se quede me dice que tire que ya intentará recuperar, a partir de aquí
empiezo a tirar en solitario, comienza lo complicado, hay que ser duro de
cabeza. Termino la segunda vuelta, prácticamente 2 horas, seguimos según lo
previsto, nos metemos en terreno desconocido, no sé cómo va a responder mi
cuerpo, nunca hasta ese momento había corrido más de 28 kilómetros, empiezo a
ver compañeros del Club animando por todos los lados, Juana Vega, Obelisco,
Paseo Marítimo…
¿Y el muro? ¿Dónde está el famoso muro?,¡vaya si apareció!,
llegados a la rotonda de la avenida del ejército paro a estirar un poco los gemelos
a ver si soy capaz de que se me pase un poco el dolor, error, peor el remedio
que la enfermedad, pensé que se me rompían!, reanudo la marcha y cuando me doy
cuenta las piernas no van, de ritmos de 4.20 que venía haciendo, paso a 5 y aún
me quedan 7 kilómetros de los cuales casi todos son por la tan odiada por la
mayoría zona de Oza.
No sé si fue el destino, el universo o no sé quién pero de
repente a la entrada del puerto estaba esperándome mi amigo Luis Pitis para
echarme una mano en esos últimos y duros kilómetros, se puso a marcarme un ritmo lo más cómodo posible para
las escasas fuerzas que me quedaban, el objetivo de las tres horas ya hace
varios kilómetros que se ha ido al garete, ahora lo importante es terminar.
Terminamos la vuelta a Oza y una vez llegados a la Casa del Mar Luis me dice
que ya me va a dejar hacer lo que falta solo y que va a intentar ayudar a algún
otro conocido, solo me falta una larguísima recta hasta la tan ansiada meta,
últimos ánimos de los compañeros a lo largo de Los Cantones, ya sé que lo voy a
conseguir, apuro el ritmo todo lo que puedo, ya ni me acuerdo de los gemelos ni
de nada, solo en llegar, cuando estoy a punto de entrar en María Pita casi sin
querer veo allí a mi familia, creo que es la primera vez que consigo verlos (
María siempre me dice que nunca más va a volver a una carrera porque nunca los saludo, jiji), entrada en
Meta feliz de haber conseguido el principal objetivo que era terminar,
el otro tendrá que quedar para una próxima ocasión, ¿Verdad Alberto?
Tiempo Final 3 H 7 M 49 S
