Sábado 16 de Abril: llueve...llueve y sigue lloviendo...
La idea de presenciar al día siguiente la maratón persiste en mi, solamente por la optimista previsión metereológica escuchada en la radio...confiaba plenamente en los astros.
La noche anterior, a pesar del mal tiempo, me tomé unas cañitas con un amigo que me dijo: "¿No irás muy temprano a ver la carrera,no?...Pobre Alba, ¡vaya madrugón!"
A lo que yo le contesté: "Iremos desde el principio y además habrá más niños disfrutando de un día muy especial"
Y así fue...cuando el "speaker"dijo : "Buenos días Coruña"; allí estábamos todos, corredores, niños y mayores, aún con la legaña puesta dispuestos a pasar una jornada estupenda.
Susanita fue la primera en venir a saludarnos, mucho más despierta y emocionada que yo.
Tomás y Mario súper equipados con sus bicis para no perderse ni un segundo y animar a todos los integrantes del club.
Beti dirigiendo a los niños para que no tuviesen ningún problema en su aventura y que en caso contrario se lo notificasen.
Ella misma arrancó con su termo de café para posicionarse al empezar la prueba...todo un pilar de este club.
Y yo me hice cargo de Alba y Susanita y tras ver la salida del 10.000 (en la que participaba la madre de la peque), nos encaminamos por la calle Real hacia María Pita.
Parada técnica para coger fuerzas, la mañana sería larga, así que se metieron entre pecho y espalda un bollo relleno de chocolate antes de llegar a meta.
Esperamos la llegada de Ángeles mientras vimos entrar en meta a Inés y Karina (unas cracks).
Después informamos a la mami de SUSI de que nos íbamos para el Orzán.
Manos a la obra...allí nos fuimos; y allí nos encontramos otra vez con los enviados especiales en bicicleta...atentos a la evolución de la carrera y al trabajo de las liebres del club (está generación promete!!!!)
Mis "liebres visuales", las peques, me dieron la vida, avisando me en cada momento de qué miembro del club se acercaba para darle un grito de ánimo (gracias niñas, os quiero)
Ángeles llegó justo en el mejor mejor momento...teníamos que ir a ver llegar a meta al Papi de SUSI, pero también queríamos animar al Papi de Alba y a los que quedaban por pasar del club; por lo que la estrategia fue fácil...nos dividimos y así todos contentos.
Tengo que mencionar también a Lucía Seoane, que se unió a nuestro grupo de animadoras durante un buen rato.
Y así pasó la mañana, entre nervios, gritos de ánimo, aplausos y lágrimas; otra vez más viendo el esfuerzo, el sacrificio y la alegría desde el otro lado...desde ese lado donde el único esfuerzo que hay que hacer es madrugar.
Enhorabuena a todos y cada uno de los miembros del CAS y perdonad porque este club ha crecido tanto que a muchos no os conozco; pero sois todos muy grandes.
PD: Un recuerdo y mucha fuerza para Vanessa, para que esta vez gane la carrera más importante...VIVIR